El Viajero

Volviendo a sentir

El día está nublado y retomo lo escrito un 23 de diciembre de 2009.

No puedo dormir.

La tormenta se escucha a lo lejos y me inspiran para levantarme y escribir.
23 de diciembre de 2009. Un año más que se va.

Anécdotas, viajes, vivencias, alegrías, tristezas. Lo resumo como un gran año.
Había comenzado con un inolvidable viaje que les conté y detallé con las palabras que nacieron aquellos días.

Más viajes llegaban. Las sierras cordobesas infaltables en el paisaje de la mayoría de ellos.
Grandes amigos por la zona de Capilla del Monte, Santa Isabel. (Ya contaré sobre este lugar mágico al que suelo ir cuando puedo).

Europa me esperaba a mediados de año.

Un lugar totalmente distinto al conocido en Sudamérica. Idiomas, arquitectura, sociedad, crecimiento, creatividad, otro aire, otras culturas.


Big Ben

Londres, Inglaterra

La cultura rock de esta ciudad es increíble.  Ya con recorrer sus calles, los primeros dos días caminé más de 35 kilómetros en toda la ciudad, uno respira esa cultura que no es solo música, sino también arte, miles y cientos de años de gente que pasa por ese punto geográfico de la tierra.

De este país salieron los mejores y más grandes músicos como Los Beatles, Pink Floyd, The Rolling Stones, The Who, Queen, Iron Maiden, The Police, Deep Purple, Led Zeppelin, The Jam, The Kinks, Erasure, Duran Duran, Cream (Eric Clapton), The Clash, para nombrar solo algunos.

En la famosa Abbey Road se respira música.



Abbey Road Studios, EMI


Frente de los Abbey Road Studios, EMI


Grafiti en Abbey Road Studios, EMI

Una cerca de cemento y rejas totalmente escrita de grafitis de Los Beatles o Pink Floyd por los fanáticos y cientos de turistas que visitan día a día la fachada de los estudios. Es como si la energía de esos grandes músicos siguiera allí.

Los Beatles grabaron ahí casi la totalidad de su discografía, tal es así que para la carátula del álbum Abbey Road, decidieron tomar una fotografía de la agrupación mientras cruzaban el paso de peatones ubicado enfrente de los estudios. Pink Floyd grabó algunos de sus discos allí, incluyendo el álbum "Dark Side of the Moon" en entre los años 1972 y 1973, catalogado como uno de los mejores discos de la historia. También Radiohead grabó su álbum "The Bends" y la mezcla de "Ok Computer". Gustavo Cerati pasó por allí e hizo parte de su disco “Bocanada” junto a la Orquesta Sinfónica de Inglaterra.


Nelsons Colum, desde el National Gallery. De fondo el Big Ben


Rio Tamesis y el Eye of London


Picadilly Street

Bellos lugares con grandes parques el Hyde Park y su Lago Serpentine, Kensington Gardens, el Royal Albert Hall, donde tocan grandes músicos por la excelente acústica del teatro (allí grabó su último DVD David Gilmour, ex Pink Floyd), el Buckingham Palace, Picadilly St., el famoso Underground, Big Ben, Tower Bridge, Eye of London y tantos lugares increíbles para visitar.

El arte no pasa por desapercibido, tanto local como extranjero.

Los ingleses a lo largo de la historia se conocieron como los grandes “piratas” roba tesoros.  Se puede afirmar este dicho en museos como el National Gallery, característico por sus grandes pinturas desde Rafael, Tiziano, Rembrandt hasta Velazquez, y el British Museum, donde se pueden apreciar desde elementos y escritos de la prehistoria, como así también momias, paredes, bañeras y todo elemento imaginado de la cultura egipcia, bustos, estatuas, elementos romanos, griegos, turcos, aztecas, mayas, india, china y hasta la famosa Rosetta Stone: una estela de granito negro, con una inscripción bilingüe (griego y egipcio) por decreto del faraón Ptolomeo V, en tres formas de escritura: jeroglífica, demótica y griego uncial (con letras mayúsculas); contiene noventa y dos renglones, los catorce primeros escritos con signos jeroglíficos, los siguientes 32 en caracteres demóticos, y los últimos 54 en griego; tiene algo más de un metro de alto, 72 cm de ancho y 27 cm de grosor; pesa 756 kg.

¡Casi todo el tesoro mundial en un solo lugar y de un país! Increible. 

 
The British Museum


British Museum

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Rosetta Stone


Pared egipcia en el British Museum

Sigamos camino.

Dos torneos de polo, para donde trabajo (www.livingpolo.com), me hacía conocer la famosa Reina de Inglaterra.

Por un lado en la final de la Queen´s Cup 2009 y por otro la BMG GCC Cup en el Guards Polo Club.

¿Quién hubiera pensado, por lo menos yo, que iba a estar con la reina?

Cambridge estaba a unos kilómetros, era imposible no visitar siendo fanático de Pink Floyd, y de los comienzos con Syd Barret, originarios de este lugar.

De paseo con Micke y su esposa, un amigo de la familia de Diego, mi hermano, me contaba de su infancia y de sus clases junto a David Gilmour y de cómo era el mismo Syd Barret en su adolescencia. ¡Increible! No parecía real.

Seguíamos caminando.

Visitamos la famosa University of Cambridge la cual tiene más de 800 años y donde Isaac Newton obtuvo sus conocimientos.

Hermosa ciudad.


Canal que rodea la University of Cambridge


Caminando en los rededores de la University of Cambridge con Mick y su esposa

Calles de piedra, edificios antiguos, iglesias medievales, pasillos, mezclado con el aire del avance de la tecnología, pero sin perder su esencia.

La noche caía y despedimos con una rica cena en un restorant turco.

Volvía a Londres. París esperaba.

Eurotunel, hacia allá voy.

 

Otro círculo que se cierra


Playas de Arica, Chile

Argentina estaba cada vez más cerca.
Nos quedaban unos pocos días para volver y bajando hacia el sur cruzamos de Tacna en Perú a Arica en Chile.
Una bonita ciudad, a orillas del océano Pacífico, marcada por la historia con "La Guerra del Pacífico" (un conflicto armado que enfrentó a la República de Chile contra la República Peruana y la República de Bolivia entre 1879 y 1884). Esta ciudad era un buen lugar para descansar un par de días antes de continuar viaje y degustar de los frescos calamares, ostiones, pulpos, locos, muchos otros tantos frutos de mar que caracteriza al país vecino y disfrutar de la playa bañada por las aguas de color azul.
El calor era penetrante y el desierto estaba cerca. Nos esperaba.


El colectivo se rompía en medio del desierto

Continuamos viaje a San Pedro de Atacama, buscando frontera argentina.
El viaje se hacía interminable con un paisaje más que intenso. El infinito se perdía en el horizonte del desierto mientras el calor podía verse como un vapor sobre el suelo. 
Esperamos casi una hora en medio del camino, luego que el colectivo se rompiera y otro nos buscara. "¿Cuántas veces más pisaré este famoso desierto?, fue divertido", pensé mientras el nuevo colectivo arrancaba.
Al final llegamos a San Pedro.
Apenas bajamos la noticia era que no había colectivos ni traffics que crucen a Argentina por una semana o más, sumado al excesivo costo de las agencias para cruzar provocado por la demanda de turistas que se encontraban con el mismo problema, nos llevaba a buscar otra solución rápida.


El calor era agobiante en la aduana chilena en San Pedro de Atacama

Empezamos a movernos, dialogar con los pobladores del arcilloso pueblo y las soluciones eran muchas, algunas ciertas, otras no.
Aduana estaba cerca. Fuimos hasta allá en busca de hacer "dedo" con algún argentino que cruzara el "Paso de Jama".
El calor era cada vez más intenso. La sombra no era suficiente.
Después que Sol dialogara con la gente de Aduana, un camionero salteño se ofreció llevarnos. Más de 200 km nos esperaban entre bajadas y subidas (de hasta 5900 mts. sobre el nivel del mar) para llegar a Susques (Salta) y pasar la noche allí y al día siguiente continuar viaje hasta la capital de aquel pueblo.
No recuerdo su nombre, pero si su persona. Un hombre callado, con muchísimos años arriba de un camión (a pesar de su corta edad, mas o menos 45 años), muchos hijos y una mujer que adoraba. Viajaba a la par de otro compañero de la misma empresa, a quien esperaba. Mientras miraba por el espejo retrovisor nos explicaba lo peligroso que es ese paso, y el cuidado que deben tener. La ruta ya lo demostraba cuando al costado de la misma habia pozos llenos de ripio para utilizar de emergencia en caso que los frenos recalentasen o no anduviesen. Las subidas y bajadas no se notaban, estábamos tan alto que no nos dábamos cuenta más que por el apunamiento y la necesidad de mascar "coca" y abrigarnos por el frío de la noche. Qué lástima no tener modo de contactarlo. Fue muy gentil con nosotros. Esta es una buena forma de reconocer su acto.


Susques, Salta


Salinas grandes de Jujuy

Llegamos a Susques al límite entre Salta y Jujuy y dormimos la noche en un hospedaje del lugar.
Típico pueblo del norte. Gente humilde y servicial; calles de tierra y casas de adobe.
Despertamos temprano y continuamos viaje.
Cerca del mediodía llegamos a Güemes en Salta y allí nos despedimos del camionero que continuaba viaje. Tomamos un colectivo que iba a Salta y allí compramos los pasajes para volver a Córdoba.
No hay palabras para describir el viaje. La vivencia, el minuto a minuto, la gente que conocés y que cruzás por la calle, las amarguras y las felicidades, los sufrimientos y el bienestar, las culturas, la persona.
Viajar de mochilero brinda una experiencia única, ese sabor que no se compra ni con todo el dinero del mundo.
Hacer amigos de la vida, esos que jamás olvidás y seguís en contacto (como Luis), esos paisajes que no se ven desde un avión y que podés quedarte todo el tiempo del mundo disfrutándolo (el camino por las vías hacia Machu Picchu), la libertad de parar en aquellos lugares que llaman tu interior (las playas peruanas), la unión entre los viajeros, la parte humana, la profundidad de las cosas.
Una vivencia que mi ser no olvidará jamás por más que los años envejezcan mi cuerpo.
Agradezco a Sol por las fotos.
El Viajero sigue caminando, muchos lugares me esperan, muchas aventuras por contar.

 

Los pueblos hermanos de América Latina



Revisando las notas escritas por aquellos días, aparecieron entre mis recuerdos tres personajes que conocimos en Chincha Alta, una hermosa playa a unos 200 kilómetros de Lima. Los conocimos a la tardecita, cuando empacábamos para continuar viaje hacia la capital peruana. Estos tres amigos iban transformandose a medida que los minutos pasaban y los tragos de cerveza helada que le proveía la dueña del humilde puesto de comidas en la playa.
Asombrados al recibir un saludo por parte nuestra, estos tres muchachos comenzaron a charlar de la hermandad de los pueblos latinos, sus diferencias, aquellos países "amigos" y "enemigos".
¿Porqué asombrados? Autodiscriminación causada a lo largo de los años y de la discriminación de los demás hacia ellos, un "feedback", un ida y vuelta vicioso que se transmite de generación en generación. "Si vamos a Argentina la gente no nos saludaría como lo hacen ustedes con nosotros", recuerdo que comentó uno de ellos quien más tarde nos confiara que nunca había salido de su pueblo, ni siquiera al vecino, eso era todo lo que conocía. Su limite era estrecho.
Recuerdo que cuando entramos a Perú unos policías nos pararon en la ruta preguntando si éramos bolivianos, al decir que éramos argentinos nos dejaron pasar, ya que si éramos del país del actual Evo Morales no continuabamos viaje. Escalofrío.
A su vez, ellos son discriminados por los chilenos, y así el circulo no se cierra.
¿Color de piel? ¿Origen? ¿Economía? ¿El antiguo conflicto de la guerra del pacífico entre estos paises? ¿Qué arrastran estos pueblos que los hace pensar de esta manera. ¡Nosotros los argentinos tambien tenemos lo nuestro!


Luis continuaba su viaje hacia el norte.

Terminó en una charla viciosa, productiva y reflexiba. ¿Cuánto arrastramos de nuestros antepasados, de nuestros padres? A su vez estos últimos arrastran de los suyos, y así la historia se repite generación en generación. ¿Somos esto o acaso aquello que heredamos?
Un intercambio de gorras entre Luis y uno de ellos fue suficiente para recibir cientos de agradecimientos por parte de ellos hacia nosotros, por la predisposición y por haberlos saludado.
Me quedo pensando. Alguien se alegra que extrangeros los hayamos saludado. ¿No es mucho? ¿Cómo habrá sido el día a día de estos muchachos?
Seguimos viaje hacia Pisco, dormimos en San Andrés (un pueblo a unos metros de Pisco) y llegamos a Cerro Azul. Allí nos quedamos unos días.
Después de disfrutar unos pescados a la parrilla a orilla de la playa y unas ricas cervezas fuimos en busca de un hostel para poder dormir y continuar viaje al día siguiente hacia Lima.
A la mañana temprano preparamos a "Cochocho" y arrancamos hacia la capital peruana para dejar a Luis que continuaba con su recorrido por América Latina y nosotros volver a Argentina.
Al llegar, almorzamos una pizza, despedimos a Luis.
Fue triste dejar de compartir tan lindos momentos. El silencio duró un largo rato.
Encontramos una terminal de colectivos y viajamos toda la noche hacia Tacna (Perú) para viajar a Arica (Chile).


Lamento no tener una foto con ellos, tal vez Luis tenga, no lo recuerdo.

 

Piezas de un rompecabezas llamado vivir (jugar)

Mis manos se apoyan sobre el teclado para continuar con el viaje a través de las fotos y los recuedos escritos en este blog. Imágenes de lugares ya caminados se convierten en presente y vuelve a brillar aquello que se sintió unos meses atrás. Pongo pausa en tiempo y espacio y comparto con ustedes estas fotos.

Orillas del Lago Titicaca, Copacabana, Bolivia


Calle peatonal de Copacabana, Bolivia


Peatonal de Puno, Perú


Yendo a Cuzco (parabrisas de "Cochocho" con miles de km. arriba)


La Paz, Bolivia


Copacabana, Bolivia


"Uros" truchos en Copacabana, Bolivia (los reales están en Puno, Perú)


La Paz, Bolivia

 

Dejando Aguas Calientes, Perú


"Aguas Calientes, Perú"

"Pachacutec, primer emperador Inca (1438-1470)"

Bajamos al pueblo Aguas Calientes. Desde allí uno mira hacia arriba en todas las cimas que se aprecian, pero no hay indicio de una ruina. Solo se ven impenetrables árboles rodeados de vegetación verde. No pareciera que en una de esas tantas cumbres está Machu Picchu.
Armamos mochilas, sacamos pasajes en tren y volvimos a Ollantaytambo.
Llegamos de noche, recuerdo que llovía. En la oscuridad una niña lloraba desconsoladamente y sola, sin que nadie la socorriese. Avisamos a un policía y se la llevó a su madre que estaba a unos metros del lugar.
Adolfo nos esperaba. Allí habíamos dejado el auto de Luis en el patio del hostel (Home Sweet Home para que que quiera ir, lo recomiendo). Calentamos agua, revisamos las habitaciones para ver si nos olvidábamos algo y partimos hacia la costa oeste, en busca de mar.
Después de 18 horas de viaje sin parar (Luis se manejó todo, admirable), donde pasamos fríos tremendos en la alta montaña, hermosos paisajes jamás pensados, risas, sueños y música, llegamos a Nazca.
Eran las 3 o 4 de la mañana, o tal vez antes, no recuerdo bien, estacionamos en un lugar de venta de combustible y pasamos la noche allí.
Encontré en mis anotaciones un texto de aquel día:
"Después de salir de Cuzco y de un duro viaje por la alta montaña con frío y pocos controles policiales, llegamos a Nazca. Allí dormimos en una estación de servicios o "grifo" como lo llaman ellos. Nos despertamos al día siguiente por el calor sofocante del lugar.

"El astronauta", Nazca (Perú)

"El colibrí", Nazca (Perú)

Decidimos volar las líneas de Nazca. Después de pelear el precio decidimos volar en una avioneta. Volamos algunas de las líneas y de una gran turbulencia tuvimos que regresar porque no nos sentíamos bien. Algunos de nosotros vomitamos, la turbulencia era mucha.
Después de esto pasamos el día entero en un hotel de la agencia de vuelo donde disfrutamos de las instalaciones del lugar (después de pasarla tan mal en el vuelo, el relax del hotel fue perfecto). A la tardecita decidimos viajar en búsqueda de playa, más hacia el oeste. De noche llegamos a Pisco, donde pasamos la noche. Al día siguiente continuamos camino y antes que se esconda el sol llegamos a Cerro Azul. Una hermosa playa. Allí pasamos la noche en carpa en la playa. A las 8 am nos despertó la policía, ya que no se podía acampar en el lugar. A la noche armamos un fogón a orillas del Pacífico y cocinamos pescado que compramos en el puerto. La noche fue perfecta. El ruido de las olas golpeando la costa y el silencio de la noche se fundían y la hacían perfecta."


"En la playa, Cerro Azul, Perú"

 

Sensaciones con la Madre Tierra



Hace poco en un taller de Reiki, en Córdoba, charlando con la gente presente sacaron el tema de los puntos energéticos del mundo y que Machu Picchu y su “energía mística” era uno de ellos junto a el Cerro Uritorco en Córdoba y Aurora en Uruguay, en Latinoamérica.
Siendo precavido e intentando no juzgar las opiniones ajenas, preguntaron mi parecer.
De quienes estaban allí, nadie había visitado la ruina.

No quiero ser negativo ni escéptico al tema. Fueron solo mis sensaciones, no quiere decir que sea la única realidad deambulando. Aclaro, me encantó visitar Machu Picchu!!!. Solo sigo sosteniendo que la energía mística (que si creo que estuvo en algún tiempo), desapareció hace rato o la que hoy está, en este tiempo, es otra.


¿Qué habrán sentido los Incas todas las mañanas al despertar en semejante naturaleza?
¿Cómo era la vida de aquellos aborígenes? Me intriga mucho cual habrá sido la sensación diaria.
Hoy la contaminación es mucha. Infinidades de ondas invisibles que nos atraviesan constantemente, sin pedirnos permiso, sin importarles, pero importantes cuando las necesitamos para nuestros trabajos, para comunicarnos, para leer lo que en este momento estoy escribiendo.

¿La comunicación habrá sido lenta y poco efectiva o más natural e intuitiva?
Tal vez un abrazo o una mirada comunicaba más que un mail o algún post en Facebook.
El avance del hombre es notable. Hay un tema de la Bersuit que dice “el progreso fue un fracaso, fue un suicidio”. Tal vez el pelado Cordera tenga razón.

Disfrutamos, recorrimos, surcamos, escuchamos a lugareños o guías, tocamos, vimos, olimos, sentimos. A pesar de las millones de pisadas la tierra era la misma. Salvaje, primitiva, sensible, verde. Muchos lugares todavía por descubrir, muchas ruinas por desenterrar.

Visitar Machu Picchu fue increible. Es un gran y único lugar en el mundo para conocer. Si tienen la posibilidad de visitarlo, no se lo pierdan. Hagan su propia experiencia, es lo que vale. Lo escrito no tiene sentido si uno no lo vive y siente en carne propia.

Luego de subir y bajar unas cuantas veces, jugar con las llamas del lugar, contemplar monumentos y ruinas, decidimos irnos de Machu Picchu y volver a Aguas Calientes.
Ahora el destino era otro.
Continuábamos viaje.

 
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